Sustraiak


LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 2:29 por Gazte Zentroa


La religiosidad popular en Zalla giraba en otros tiempos desde la Iglesia parroquial de San Miguel y se extendía por los barrios más rurales en las solemnidades festivas de las ermitas. De esas creencias, de esa singular espiritualidad quedan actualmente en mayor o menor intensidad los ecos pasados de: catequesis, misas, confesiones, rogativas, procesiones, sermones, bodas, bautizos, comuniones, confirmaciones, funerales, novenarios, rogativas… que tan especialmente recuerdan las generaciones que lo han vivido.

Una de las organizaciones con acusada identidad cristiana fue la denominada "Cofradía de la Santa Vera Cruz de Zalla" restaurada en el año de 1954, y cuyos orígenes son herederos de la instituida en nuestro pueblo a fines del siglo XVI.

En el Reglamento que consta de 11 apartados principales de varios artículos cada uno, se dice que su finalidad es "promover la devoción a Nuestro Señor Jesucristo, en los Misterios de su Pasión y Muerte y a la Soledad de María Santísima, su Madre, Reina y Señora de los Ángeles y de los hombres", pudiendo pertenecer cualquier hombre, mujer o niño no excluido por el Derecho Eclesiástico feligrés de esta Parroquia recibiendo los mayores de 16 años el título de Hermanos y los niños el de Infantes o amigos del Apóstol San Juan. 

Se regulará su dinámica detalladamente y por escrito mediante un cuadernillo escrito al efecto en aspectos como: (1) Principios Generales. (2) Los Cofrades. (3) de los Cargos: su elección y duración. (4) Reuniones generales. (5) De los Cargos Mayores. (6) De los Jefes de Paso. (7) Penitentes. (8) de los Hermanos en general. (9) Cultos-Procesiones. (10) Defunciones e Insignias. (11) Cuaresma y Semana Santa.

Era costumbre que los cofrades acudieran a la Junta General y Oficios litúrgicos vestidos con su hábito correspondiente (los niños con túnica blanca; los Hermanos Honorarios/Oficiales con túnica negra), insignias y crucifijos. Organizaban especialmente los cultos de las festividades del Miércoles de Ceniza, Domingo de Pasión, Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo, Domingo de Resurrección, Festividad el 3 de mayo de la Invención de la Santa Cruz y la Festividad el 14 de septiembre de la Exaltación de la Santa Cruz.

El cumplimiento del ideario de la Cofradía debía pasar por la realización de obras piadosas, el recto proceder en las costumbres, la devoción más comprometida y la adecuada observancia a los Actos Sacros (puntualidad, seriedad, trabajo, disciplina y obediencia), amén de estar al corriente en la aportación de la cuota establecida.

Desaparecida en Zalla esta Cofradía, hablando de la etapa religioso-popular descrita, puede desprenderse ahora un cuestionamiento por la práctica ritual de sus formas, acciones, valores y costumbres; de la misma manera, el hecho debe ir acompañado de la oportuna y precisa reflexión para tratar de comprender los veloces, contradictorios, confusos y complejos cambios experimentados actualmente en nuestra sociedad también de mentalidad religiosa sabiendo lo que estamos sujetos y lo que en todo momento la realidad del sistema impone.

ORGANIZACIÓN VECINAL DEL CONCEJO: LAS CUADRILLAS

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 2:23 por Gazte Zentroa

De modo genérico se asocia comúnmente el término cuadrilla a aquel grupo de personas unidas por la amistad, que participa en una obra o actividad festiva determinada; sin embargo, se extiende a otros
significados: cuadrilla de toreros, pandilla de amigos/as, cuadrilla de malhechores, cuadrilla de jardineros, cuadrilla de cazadores. Antiguamente se consideraba a cada una de las cuatro partes en que se dividía el Concejo de la Mesta (agrupación de pastores y ganaderos). En el caso de la provincia de Alava-Araba, se denomina cuadrilla a cada una de las siete comarcas de este territorio histórico.

Respecto a Zalla, nos referimos a una subdivisión administrativa, electoral y fiscal del municipio: durante varios siglos el vecindario de Zalla se organizó en cuatro "quadrillas": Terreros, Valdeaedo (o Baldeaedo), Mimetiz y Allendelagua. Los Regidores o fieles estaban al frente de cada una de ellas a fin de hacer cumplir las distintas atribuciones que conllevaba el ejercicio de su cargo: reparto y cobro de
contribuciones e impuestos, visita de mojones, control de las tabernas, vigilancia de mercancías (precios, pesas y medidas), ayuda al Alcalde en administrar justicia, observancia de leyes/ordenanzas, usos y costumbres, valer y hacer efectivos los acuerdos de juntas y concejos, plantación de árboles, reparación de caminos, subasta de abacerías, etc.

A través de los años se observa que los límites de cada una de ellas no van a ser inamovibles, variando en función de los nuevos espacios agregados o modificados. Reunida en 1909 la comisión correspondiente para actualizar la organización del espacio local, propone que las cuatro cuadrillas existentes se agrupen en dos Distritos electorales: 1º "Casa Consistorial" (Terreros, Valdeaedo); y 2º "El
Corrillo" (Mimetiz, Allendelagua), incluyéndose en el documento elaborado para el caso la relación nominal de todos los barrios y caseríos que formarán parte de cada una de ellas:

Cuadrilla de Terreros: B.º de Angostura, caserío Balúa, cas. Basualdo, B.º Bolumburu, cas. Casas del Camino, B.º Gobeo, B.º de Herrera, B.º de Ibarra, B.º de Yjalde, cas. Llano Mayor, B.º de la Mella, B.º Nocedal, B.º San Pedro, B.º de Somocurcio, B.º de Sebastopol, cas. Venta el Sol, B.º de Zóquita, B.º La Piedra, B.º de Sollano, cas. del Campo, cas. Codujo, B.º Longar, B.º LLantada, B.º Villanueva, B.º Mendieta, B.º La Presa y cas. de la Cantera.

Cuadrilla de Valdeaedo: B.º de Aedo, B.º El Arroyo, B.º Abellaneda, B.º de la Barga, cas. Ysequilla, B.º La Lastra, cas. Ligueti, cas. Luchaco, B.º La Llana, cas. Malabrigo, cas. Montellano, B.º de Ocharan de Abajo, B.º de Ocharan de Arriba, B.º de Pajaza, B.º de Rétola, cas. de Santibañez de Abajo, cas. de Santibañez de Arriba, B.º de Somovalle, B.º del Corrillo, B.º de la Vecindad y B.º del Puente.

Cuadrilla de Mimetiz: cas. del Barranco, B.º de Dehesa, cas. de Lasarte, B.º de Chavarri, B.º de Lusa, cas. Llano Menor, Bº de La Magdalena, cas. de Maruri, Bº de Muñeran, B.º de Oreña, B.º de Orive, B.º de  Sancristóbal y B.º de Urtecho. 

Cuadrilla de Allendelagua: B.º de Aranguren, B.º de Aréchaga, B.º de Arzabe, cas. de Murga, cas. de Ojivar, B.º de Revilla, B.º de San Pantaleón y cas. De Torremonte.

EL CASTRO DE BOLUNBURU

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 2:19 por Gazte Zentroa

La palabra castro procede del latín "castrum" cuyo significado es "fortificación militar". Los habitantes de estos asentamientos elegían su ubicación estratégica como medida de seguridad y control del territorio circundante. 

Este yacimiento arqueológico prerromano fue descubierto en 1998 por Koldo Díez de Mena (guarda forestal de la Diputación Foral de Bizkaia). Se empezó a excavar a partir del 2008, constatando su datación entre el s. IV a.C. y el s. I d.C. (Segunda Edad del Hierro).


El singular valor cultural e histórico de este enclave puede resultar muy atractivo si como los investigadores primeros accedemos por el "Camino del Kuku" al Cerro del Cerco, admirando también la panorámica de su excepcional ubicación natural y paisajística; la distancia es de escasos 2 km desde el parque de Bolunburu o desde el Área Recreativa de la Brena. Su emplazamiento se encuentra a 320 m en una pequeña elevación en uno de los cordales transversales de la Sierra de Celadilla; ocupa una superficie de unos 4.000 m2 y está considerado de tamaño pequeño respecto al conjunto de otros muchos existentes en la Península Ibérica. El recinto está delimitado en su parte sur por una reconstruida muralla o lienzo defensivo de unos 158 m de longitud, de piedra de mampostería en seco y foso exterior, cuya altura –hoy más rebajada se cree pudo alcanzar los 5 m; hacia el sureste se sitúa la única puerta de acceso; su zona norte está protegida por escarpe natural rocoso y desde aquí se domina visualmente un amplio tramo de la cuenca media del Cadagua. Por el oeste aparecen vestigios de habitación: en un área explanada del terreno se asienta propiamente el poblado como lo atestigua el hallazgo de huellas y restos de cabañas (algunas adosadas a la pared de la muralla), que constaban de hogar (del latín "focus", donde se encendía el fuego), cuyo suelo de tierra arcillosa pisada lo completaban losetas de  arenisca y empedrado. De planta irregular rectangular, cuenta con un zócalo perimetral y la existencia de agujeros que denotan la colocación de postes y calces de madera que servirían para soportar la cubierta vegetal de la vivienda.


La subsistencia de esta pequeña comunidad dependía de diversificar su actividad productiva practicando una economía pastoril-ganadera; agrícola (cultivo de cereales y leguminosas) y recolectora de frutos silvestres, destacando la alimentación con bellotas (cuyos restos carbonizados han sido hallados en los hogares-cocinas de ocupación).

Otros elementos localizados de su cultura material nos permite acercarnos al conocimiento y modo de vivir de esta comunidad local; así aparecieron: trozos de cerámica (ollas de pastas toscas con borde vuelto y fondo plano), escorias globulares de hierro producto de la forja, cuentas de pasta vítrea, lámina de bronce y especialmente un elevado número de fragmentos molinos de mano circular (formado por dos piezas: el durmiente o meta y la muela giratoria o catillus), que induce a considerar el lugar como un probable centro de producción y comercialización de estos artefactos de piedra y su intercambio con
otras comunidades similares dispersas por nuestro territorio.

JOSE RAMÓN DE URRUTIA Y DE LAS CASAS

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 2:13 por Gazte Zentroa


Nace el 19 de noviembre de 1739 en la casa infanzona de La Mella y es bautizado en la Parroquia de La Herrera.

Aprende sus primeras letras en la escuela de latinidad de Balmaseda; posteriormente –siguiendo la tradición militar familiar- ingresa en la Academia Militar de Matemáticas y Fortificación de Barcelona; con 16 años es cadete en el Regimiento de Infantería de Murcia.

En 1764 es destinado con el Regimiento América al Virreinato de Nueva España (actual México), donde realiza un importante trabajo cartográfico, recorriendo la Sierra Madre (Zacatecas, Durango, Chihuahua, El Paso, Santa Fe, Nueva Vizcaya, Sonora, Nuevo León y Nayart, etc). Asciende al grado de Teniente.

Entre 1768 y abril de 1769 acompaña a Gálvez Visitador General para cartografiar la Alta y Baja California. Trabaja en la construcción del desagüe de la gran laguna pantanosa de Huehuetoca, aliviando a las poblaciones del Paludismo.

De vuelta a España, es destinado a Canarias (levantando el plano de sus costas). Profesor de matemáticas en la Academia de cadetes de infantería de Ávila. Se desplaza con su regimiento a sitiar el Peñón de Gibraltar, al haber entrado en Guerra con Inglaterra. Es herido. Participa en 1782 en la expedición de recuperación de la Isla de Menorca (entonces perteneciente a los ingleses).

En 1783 es ascendido a Comandante General de Algeciras; cartografía y traza un mapa de las costas del Estrecho. Dirige las obras del Canal de Castilla (Vía fluvial de la España interior hacia el Norte).

A partir de 1787 (R.O. de Carlos III) visita con otros oficiales –durante 4 años a distintos ejércitos de Europa: Prusia, Francia, Inglaterra, Países Bajos, Austria, Rusia, Suecia y Turquía, a fin de ampliar los conocimientos militares tácticos y estratégicos del ejército español.

Estando en Rusia reinando la Emperatriz Catalina la Grande, se ofrece voluntario al ejército en campaña y le proponen mandar una División del ejército ruso en la Guerra contra Turquía (1787-1792),
destacando por su valor y sus conocimientos de ingeniero en los asaltos a la fortaleza de Özu, Palanca, Akerman y Bender. Fue condecorado en 1789 por el Mariscal General Gregorio Potemkin y nombrado caballero de la Orden de San Jorge en 4º grado y el ascenso a General del Imperio Ruso (esto último no lo aceptó porque le obligaba jurar y servir sólo a Rusia el resto de su vida militar). 

El Rey Carlos IV le nombra Mariscal de Campo; dirige la Guerra contra Marruecos, derrotando al Sultán Al Yazid que había sitiado Ceuta (por esta victoria es ascendido en 1793 a Teniente General).

Destaca brillantemente en la Guerra de la Convención ("de los Pirineos o Rosellón"), conflicto que enfrentó durante dos años (1793-1795) a la Monarquía de Carlos IV de España con la República  Revolucionaria de Francia, siendo ascendido por sus victorias a Capitán General de los Reales Ejércitos. 

De amplia formación intelectual, escribió significativas obras castrenses (de tácticas, proyectos, topografía, memorias, académicas) y poéticas; también destacó por ser fundador del cuerpo de Ingenieros militares, primer director del Museo de Artillería y ser distinguido en 1797 como Padre del Señorío de Vizcaya. 

Goya pintó hacia 1798 un retrato suyo, que se encuentra expuesto en el Museo del Prado. Falleció en Madrid el 1 de marzo de 1803.

FIESTAS DE ZALLA DE 1903

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 2:08 por Gazte Zentroa



MANUEL DE HAEDO: "EL FUERTE DE OCHARAN"

publicado a la‎(s)‎ 5 abr. 2018 1:59 por Gazte Zentroa

Las proezas de este "Sansón de las Encartaciones", nacido en Otxaran (Zalla) en el primer tercio del s. XIX van a ser relatadas por D. Antonio de Trueba y de la Quintana ("Antón el de los Cantares") cronista y literato de Montellano (Galdames) en la obra "Capítulos de un libro, sentidos y pensados viajando por las Provincias Vascongadas" (publicada en Madrid en 1864).


Transcurridos 18 años, volverá a narrarnos las andanzas de este personaje en la Hoja Literaria nº 126 del "Noticiero Bilbaíno" del lunes, 17 de julio de 1882, no sin antes advertirnos, que no lo conoció  personalmente; pero que fue tan popular por sus hazañas que se tomó la molestia de trazar su retrato con fidelidad porque "existía su casa tal y como él la habitó (…) existían sus hijos, existían sus amigos, existía el recuerdo vivo y exacto de sus prodigiosos alardes de fuerza (…)". 

D. Antonio recogerá las noticias de boca de la gente y las dará forma literaria, con su tan característico costumbrismo idealizante: "Caminando desde Avellaneda, la antigua cabeza foral encartada, hacia Balmaseda, hay una aldeíta del concejo de Zalla que lleva el nombre de Ocharan, equivalente, según Iturriza, a "Endrinal del lobo", y según yo, a "Valle de lobos". Las casas que ocupan el extremo occidental de aquel vallecito, hoy amenísimo, cultivado y poblado, aunque en otros tiempos pudo ser bosque a dónde bajasen a recrearse y buscar temperatura benigna los lobos de la alta Garbea que casi le domina,
llevan el nombre de Rétola, cuyo origen atribuye la tradición ya bastante familiarizada con la lengua castellana, para jugar con ella, a haberse retado y combatido allí en tiempos antiguos dos ejércitos compuestos el uno de gentes bajadas de las merindades de Castilla y el otro de gentes subidas de las marismas de Vizcaya, pero en mi concepto es conmemorativo de que hubo ferrerías en el riachuelo que por el vallecito desciende a buscar trabajosamente el Cadagua. Allí, junto a la iglesia de Ocharan, nació en el primer tercio del siglo pasado Manuel de Haedo, y allí se ve aún, medianera con otra, la humilde casa del Sansón encartado.

Manuel de Haedo nació en la pobre casa del labrador vizcaíno, y en ella vivió y murió y sus huesos descansan en aquella humilde iglesia de Santiago de Ocharan, confundidos con los de aquellos que no subieron más arriba de sus layas. 

Aún viven sujetos que le conocieron personalmente, y según me dicen estos sujetos, era un hombre de elevada estatura, enjuto de carnes, de tez morena, de barba poblada, de cejas largas espesas y de musculatura fuertísima. 

Su carácter era naturalmente pacífico y grave. Jamás se vio a Manuel emplear las fuerzas que Dios le había dado en perjuicio de sus semejantes, a no ser que éstos le obligasen a ello, sí se le vio muchas veces emplearlas generosamente en auxilio de los que lo necesitaban.

Ya desde niño empezó Manuel a hacer méritos para alcanzar el nombre de Fuerte que le ha sobrevivido. Encima de Rétola hay una casería que pertenece a Sopuerta, y se denomina la casa de la Calzada, porque por delante de ella pasaba la Calzada que conducía de Balmaseda a Castro Urdiales, hasta que por los años de 1828 se abrió la hermosa carretera que hoy facilita la comunicación entre ambas villas. 

La casa de la Calzada era una venta en cuyo inmediato campo se reunían los miércoles y sábados por la tarde gentes que venían del mercado de Balmaseda. Una tarde pugnaban en vano el ventero y su mujer por subir al caballete un pellejo de diez cántaras que acababa de dejar en el portal un arriero, y que contemplaban con delicia un grupo de personas para quienes se iba a estrenar. Unos cuantos chicos, entre los que se encontraba Manuel de Haedo, que a la sazón tendría 12 años, ocupaban el primer término entre los mirones. ¡Fuera de aquí estorbos! Dijo el ventero rechazando a los chicos. Manolillo molesto por el desdén del ventero cogió con ambos brazos el pellejo y lo puso sobre el caballete en un abrir y cerrar de ojos, con el consiguiente júbilo de los asistentes. 


A partir de este suceso, Antonio de Trueba nos seguirá contando otras hazañas del Fuerte de Otxaran, como el que se refiere al que le aconteció de adolescente cuando iba a la Ferrería de Ungo en el Valle de Mena: guiando una pareja de bueyes con carga de mineral de hierro, al llegar a Balmaseda uno de ellos se puso malo. Este contratiempo no le hizo interrumpir el viaje a Manu, ocupando éste la parte del yugo del buey enfermo y así pudo llevar el material a su destino.

O el que aconteció en Sopuerta cuando se erigió la nueva iglesia de San Martín y comprobó el peso de las antiguas campanas "que no pesarían cada una menos de cuarenta arrobas"; las cogió del asa  sacudiéndolas en el aire, confirmando que efectivamente su estado y sonido eran perfectos. 

En otra ocasión unos mulateros de Somorrostro le pusieron a prueba cuando iba con su carro de bueyes de vena a una ferrería de Carranza: obstaculizaban el camino con sus caballerías y ante la pasividad de estos arrieros por dejar libre el paso, Manu arrimó la ahijada a su yunta y agarrando a estos mulateros los tiró por encima del seto a una campa; realizando la misma operación con los mulos cargados de vena.

También es reseñable este episodio: llegó el forzudo a la ferrería de Bolunburu a portar hierro para Bilbao (a la vuelta traería sal a Zalla), pero le dieron a entender que el viaje que había hecho era en balde, pues ese día ya no se sacaría más fierro de la lonja. Preguntó Manu si acaso le dieran un brazado de hierro para no ir de vacío a la Villa. El encargado le contestó: "hombre, si te contentas con un brazado, por tan poco no hemos de reñir; entra por él". Cogió Manuel un brazado de unos siete quintales machos; un poco más de lo que podían llevar sus bueyes.

La rutina en el trabajo del caserío trascurría sin sobresaltos, hasta que unos pasiegos le convencieron contra la voluntad de su mujer para contrabandear con diverso género, al creer que ganaría fácilmente "el oro y el moro"; le ocurrió todo lo contrario, perdiendo sus pocos ahorros acumulados. En adelante su odio y desconfianza hacia los pasiegos le acompañó toda su vida.

Es curiosa la secuencia de la tarde en que apareció en Otxaran un arrogante vascofrancés que vino con la idea de retar al lanzamiento de barra al Fuerte. El encuentro casual con la hija de Manu que
también poesía una descomunal fuerza y el consiguiente comentario del reto, fue respondido con las palabras de la moza que su padre se encontraba en Villasuso. En su ausencia le propuso la susodicha tirar ella de barra, mostrándole en la mano derecha una que pesaba cerca de dos arrobas: "con esta barra, dijo, jugamos mi padre y yo", lanzándola a más de cuarenta pies de distancia. El Francés se santiguó en señal de admiración y tomando el camino de vuelta, exclamó: "Si esto hacen aquí las sayas ¡qué no harán las bragas!".

Relata también Antonio de Trueba el suceso acontecido en la "Venta del Borto", la cual estaba situada a la orilla izquierda del Cadagua, más abajo del puente de Zaramillo; allí fue donde entraron Manu y dos amigos para descansar, calentarse al fuego, tomar un trago y echar una partida de cartas. Al pronto llegaron un numeroso grupo de pasiegos armando gran alboroto y dispuestos a desplazar del hogar al Fuerte y sus amigos. Sin cederles el puesto, éstos siguieron jugando sin inmutarse lo más mínimo; sin embargo, la pendencia continuó, esgrimiendo los pasiegos sus altos palos con ademán de violencia; sin
dudarlo y no teniendo a mano algo para defenderse, Manuel cogió a un pasiego por las piernas y utilizándolo a modo de arma repartió estopa en manta, consiguiendo que huyeran de la venta; prosiguiendo de inmediato la partida de mus a orilla de la lumbre refrescados con tinto de porrón y continuar tranquilamente como si nada hubiera ocurrido.

Transcurrida una temporada, Manuel determinó volver a contrabandear asociándose con unos de Cervera (Palencia) que le habían convencido de sus maravillosas ganancias conseguidas en la linde de Portugal. Su mujer, sabedora de que volvía a esas peligrosas andanzas, le dijo que lo dejara, y sentenció que eso le habría de costar "un ojo de la cara". Desoyendo tan prudente consejo y tratando de pasar una noche el río Ebro vigilado en la orillas por guardas apostados en garitas de madera a fin de burlarlos, comprobó astutamente que el vigilante estaba plácidamente dormido. El Fuerte agarró con sus potentes brazos la caseta con el guarda dentro y la desplazó a unos doscientos pasos del lugar, consiguiendo que las cargadas recuas pasaran sin problemas. Habiendo amanecido, el guarda se sintió tan
burlado y engañado, que montó en cólera jurando su oportuna venganza. 

Después de tan arriesgada empresa el Fuerte recuperó sus dineros decidió dejar para siempre el contrabando; mas estando en la ferrería de Jijano, el guarda reconoció a Manuel y sujetándole por la espalda trató de rendirle. El Fuerte le agarró y le lanzó por encima a seis pasos de distancia. Nuevamente se vieron en la plaza de Balmaseda; pero en esta ocasión le dio un pistoletazo y le hizo saltar un ojo (las palabras de su mujer se cumplieron…). Tomó cartas en este trágico suceso el Teniente de las Encartaciones: El alguacil de la Audiencia de Abellaneda se presentó en Otxaran y preguntó por el Fuerte.
Manuel, que estaba labrando, levantó con una mano el arado apuntando hacia su casa; el alguacil comprendió con quién estaba hablando y no hizo más preguntas.

Este último episodio de su fuerza es el que deslumbra y queda en la memoria del vulgo. El paso de los años fueron marcando la falta de vigor, la tristeza y la decadencia de Manuel, aunque siempre consolado por su fe religiosa y arropado por su familia, hasta que falleció.

Se le dio cristiana sepultura en la Iglesia parroquial de Santiago de Otxaran.


MANUEL LLANTADA IBARRA

publicado a la‎(s)‎ 14 jun. 2017 23:57 por Gazte Zentroa

Nace en Zalla en 1734. Aunque no se conoce mucho de él, se sabe que a los 18 años embarca hacia Nueva España en el reino de las Indias, consiguiendo con los años progresar económicamente con la actividad comercial. Formó parte del Club de vizcaínos del Consulado de México en Zacatecas y de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País (institución ilustrada creada en 1765 para fomentar "la agricultura, las ciencias y artes útiles y el comercio" en el País Vasco).

Como datos interesantes se pueden señalar que el de 17 de diciembre de 1783 otorga testamento, aportando 500 pesos fuertes para "hacer de nuevo en San Pedro de Zariqueti, en mi lugar, una (h)ermita chica, recogida por derecho, con su Cementerio, si se puede conservando el pórtico que tenía (…), hacer un quarto o viviendita para quien cuide la (h)ermita(…)". Encarga también a su albacea testamentaria D. Juan Antonio del Yermo (vecino de Güeñes), que dedique otros "500 pesos fuertes para hacer de nuevo la (h)ermita de la Magdalena, sita en mi lugar, en los mismos términos y circunstancias que la antecedente (…)"

Este generoso bienhechor hijo de Zalla donaría otras aportaciones económicas importantes como fue la dedicada a costear la realización de un magnífico retablo de estilo renacentista en la parroquia de San Miguel (retirado en la reforma del templo en los años de 1950). 

Sin menoscabo de todo lo anterior, es indudable que lo más importante que hizo fue la fundación en 1786 de la Escuela de Primeras Letras en Zallaespecialmente dedicada a la educación de los niños y niñas; "siendo gratuita para los pobres de Gordejuela, Güeñes, Galdames, Sopuerta y Valmaseda".

Maisuak gizalegea, adeitasuna eta begirunea irakasten zuen Se trataba de fomentar la educación en doctrina cristiana, escribir y contar; entendía que la escuela tenía que estar en un lugar idóneo, alejado del tumulto y no junto a las tabernas. En cuanto a los maestros y maestras, habían de ser de buenas costumbres; y procediendo a que debían corregir al niño con amor, mansedumbre y amabilidad; ayudar a que no hubiera castigos rigurosos, ni el palmeo por llevar las yemas de los dedos con mosto ácido de nueces por ser una niñería propia de la juventud. "No debían imponérseles a los niños las tareas de trabajo, excepto llevar al maestro el cantarrillo de agua de la Fuente de Liguetigui".

Dispuso que la Casa-Escuela se situaría cerca de la iglesia matriz; contara con habitación para el maestro y su familia sin pagar renta alguna, y dispondría de un trozo de tierra para huerta, árboles frutales y hortalizas, con la finalidad de que bien cuidada y regada pudiera producir verduras y frutas, proporcionando a los niños la fruta del tiempo en los  días de descanso o festivos. A los niños pobres se les facilitaría un cuarto para dormir en la Escuela o en el Hospital, especialmente en los días de invierno. 

Consideró que aunque era una obra piadosa, no podría entrometerse la autoridad eclesiástica, quedando su dirección en manos laicas. En adelante su albacea, Antonio del Yermo, se encargaría de nombrar patronos perpetuos de la Escuela a los alcaldes, síndicos procuradores y diputados de Zalla, al cura más antiguo y a dos parientes de la madre del fundador hasta que muriese la parentela.

Con la fundación de esta gran obra educativa, quiso apostar por poner en práctica en nuestro pueblo algunas avanzadas ideas del movimiento cultural e intelectual europeo de la Ilustración (arraigado en Francia, Alemania e Inglaterra), comenzando por lo más básico (enseñanza/educación), a fin de combatir todo ambiente de ignorancia y superstición, y de esta manera ayudar a remediar los males sociales y construir una realidad mejor.

JOSE MARÍA LANZAGORTA MÚGICA

publicado a la‎(s)‎ 14 jun. 2017 23:52 por Gazte Zentroa


Pintor (nació en Zalla el 10 de agosto de 1875 y falleció en su casona-palacio de "La Costanilla" el 24 de febrero de 1945). Su persona, su arte y su talante perviven entre nosotros por su popularidad de hombre sencillo y bohemio; y muy especialmente por la originalidad de su obra pictórica.

La valoración artística un tanto localista que se ha hecho de él y su obra no aminora su creativa grandeza que bien podría haberse comprendido en otros ámbitos geográficos más amplios, si esta hubiera sido –al mismo tiempo debidamente catalogada y estudiada.

La trayectoria humana y profesional del "Tio Mari" (nombre cariñoso reconocido), se iniciaría al cursar estudios de dibujo y pintura en el Colegio de los Padres Jesuitas en Orduña; posteriormente se trasladaría a Madrid, ingresando en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Fernando para mejorar y ampliar su vena artística. A su formación cultural y académica, le seguirá la aplicación de
una particular y elaborada estética a sus cuadros, consecuencia de la inquietud por aportar "un espíritu innovador" en la manera de sentir este arte, fundando lo que vino a llamar "La Escuela de las Sombras Nocturnas Fantasmagóricas".

Aunque va a destacar por estas luminosidades y claroscuros, también manejó con soltura la alegre policromía en otro tipo de obras de retratos y paisajes; decantándose por el estilo y temática con el que más se le identifica y reconoce; consideró evidente que "frente al Arte santo, glorioso y eterno, las maravillas no conocen fechas. Ni arte antiguo, ni arte moderno. Desde Goya a Zuloaga, desde
lo barroco hasta los más puros academicistas, cubistas y surrealistas, etc. en todo tiempo y escuela no existen nada más que obras bellas o malas". 

Plasmará con los pinceles: claroscuros, penumbras, sombras nocturnas, difuntos, ultratumbas, brujerías, akelarres…; apagada luminosidad por el que imprimirá a su obra un sello de visionaria fantasía, idealismo y desbordante imaginación como queriendo acercarse al más allá para interpretar o adivinar sus secretos. 

Entre sus obras, citamos algunas de su extensa producción: "El sueño del juicio final", "Noche de Ánimas", "Presas de Satán", "Umbrestigia", "La Procesión Negra", "La Adoración Nocturna", "El Juicio Final", "El Viático", "El Palacio de las Brujas", "Zarabanda", "Torre de las Furias", "La bruja del San Pantalón", "La Fauna del Tártaro", etc. 


La visión que tiene del arte pictórico la expondrá minuciosamente en un voluminoso libro titulado "MIS IMPRESIONES", impreso en Madrid en 1928. Los más de 70 capítulos en que se divide este estudio son muy sugerentes, pues ofrece una mirada muy elaborada de lo que para él es arte por citar algunos: (…), la naturaleza, el ser humano, el más allá, la fantasmagoría, las sombras nocturnas, la invención, la inspiración, la imaginación, la ilusión, la inquietud, la emoción, el genio, lo futuro, el sentimiento, la belleza, el sueño, la locura, la visión, la exposición, la crítica, la opinión, la universalidad, la inmortalidad, la moda, la civilización, (…).

En 1944 (un año antes de morir), se le tributó un bonito homenaje, haciéndole entrega de un diploma en el que figura esta dedicatoria: Al eximio D.José MªLanzagorta y Mugica. Hijo predilecto del Concejo de Zalla, glorioso pintor creador de la "Escuela idealista de las sombras nocturnas Fantasmagóricas". Como prueba de cariño, sus amigos y admiradores, en el día de sus bodas de ORO con el ARTE pictórico.  Zalla á II del X del año MCMXLIV.

ROBERTO MARCELINO ORTÍZ LIZARDI

publicado a la‎(s)‎ 14 jun. 2017 23:46 por Gazte Zentroa


Jaime Gerardo Roberto Marcelino María Ortiz Lizardi (Buenos Aires, 18861942), fue el 24 Presidente de Argentina entre los años de 1938 a 1942.

Nombre largo el suyo, cuya curiosidad responde a la costumbre y mentalidad antigua por prolongar los nombres de pila; sin embargo, y a efectos prácticos, Ortiz adopta el tercero y el cuarto para uso oficial.
Hijo de inmigrantes vascos, su padre nació en Zalla y su madre en el pueblo navarro de Yanzi. 

Abogado de profesión desde 1909, se dedicará en adelante a la actividad política, siendo su trayectoria a grandes rasgos de desigual proceder: en 1920 es elegido Diputado Nacional; funda la Unión Cívica Radical Antipersonalista; Ministro de Obras Públicas (19251928); Apoyó el derrocamiento del presidente
Hipólito Yrigoyen en 1930; durante la "Década infame" fue Ministro de Hacienda (19351937).

Protagonista destacado en el impulso de reformas políticas, trató de restablecer sin resultados un régimen democrático en su País.

Poseía un carácter abierto y tolerante en cualquier debate, pese a que "socialmente su concepción de las clases y élites fuese reaccionaria". 

De salud frágil (debido básicamente a los excesos en el comer), padeció una diabetes severa que le dejó ciego, con mala circulación y gran deterioro orgánico, razón por la cual renunciará a su cargo institucional como presidente el 27 de julio de 1942.

Destacaríamos en lo que nos toca más directamente de su gestión, la actitud de acogimiento de los refugiados de la Guerra Civil Española. A instancias del Comité Pro Inmigración Vasca constituido en 1939 y presidido por Jesús Urbano de Aguirre, le exponen la delicada situación: "Sr. Presidente: Millares de hombres libres, mujeres, ancianos y niños sufren la injuria del exilio a raíz de la guerra civil que a desangrado España en los últimos años(…), esos vascos españoles como los vascos franceses podrían venir a América, a la República Argentina, para volver a ser bajo nuestro cielo hombres útiles a la comunidad humana".

Ante esta petición, responde emocionado: (…) "Yo, personalmente, siento por los vascos justificada y profunda devoción…" y dicta el 20 de enero de 1940 un decreto (a pesar de las restrictivas leyes inmigratorias que existían), por el que autoriza la entrada al país de vascos "sin distinción de origen y lugar de residencia"; amplía este proceder humanitario, enviando a Marsella un barco a disposición de los refugiados dispuestos a viajar a la nueva tierra de acogida.

El documento recibirá los mayores elogios de la prensa argentina y nadie criticó o censuró la medida que otorgaba tan honroso privilegio a los vascos, por el solo hecho de ser vascos.

Debido a la enfermedad del Sr. Presidente, se hará cargo del país el Vicepresidente D. Ramón S. del Castillo, quien ampliará el 18 de julio de 1940 el decreto primero nº53.448, citado con anterioridad y que Ortiz también firmará como segundo decreto (nº 65.384).

El gran valor de estos dos decretos proinmigración vasca contenían en sí "la fuerza moral" del respeto y amor hacia los hijos de Vasconia.

Argentina entera "abría su corazón y su hogar a los que todo habían perdido", recibiéndolos y amparándolos con una generosidad singularmente solidaria.

DOMINGO DE ACASSUSO Y TERREROS

publicado a la‎(s)‎ 14 jun. 2017 23:41 por Gazte Zentroa


Nacido en Angostura del Concejo de Zalla en 1658. Fueron sus padres Domingo de Acassuso Ortiz de Sollano y María de Terreros Baluga, casados el 15 de agosto de 1639 en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de la Herrera.

Alistado como soldado de tropa de la Corona, es enviado el 10 de octubre de 1680 rumbo a las tierras americanas del Río de La Plata como refuerzo del Presidio de Buenos Aires, en previsión de hostilidades con el reino de Portugal.

El escribiente que le registra en el libro correspondiente lo anota como "Domingo Cazuzzo" o así lo entendió el funcionario. La filiación completa constará en un libro encuadernado en pergamino cuando se practica la revista del 21 de febrero de 1681, en la que literalmente aparece: "Domingo Cazuzzo.H.del miso.nl.Consejo de Zalla, en el Señorío de Vizcaya, medo, algs. oyos de virus en la nariz,22id," (lo que podría entenderse como: Domingo de Acassuso, hijo de otro Domingo de Acassuso, natural del Concejo de Zalla, en el Señorío de Vizcaya, mediano (de estatura), algunos hoyos de viruela en la nariz, 22 años, soldado").

En 1694 aparece ya como alférez de milicias e inicia la aventura de los negocios fletando ganado para la gobernación de Tucumán; después continuará otras operaciones comerciales: importación y venta de esclavos y esclavas negros, exportación de cueros, negociante con los ingleses, proveedor de mercaderías para el ejército, prestamista de dineros, operaciones de contrabando; así como compraventa
de estancias y tierras. 

En 1705, a los 47 años, disponía de un caudal acumulado por el que se le podía considerar uno de los más prósperos y ricos vecinos de Buenos Aires. Con esta edad entiende oportuno ocuparse de "la salvación de su alma" y por ello funda en la Parroquia de la Herrera dos capellanías (a modo de fundaciones cuyos bienes estarán dedicados a misas y obras pías); aporta la contribución de un censo de 2.100 pesos e instaura una de ellas en la ermita de San Isidro de Zokita.

En 1706 compra tierras en el Pago de la Costa o Pago de Monte Grande, y erige una ermita-capilla dedicada al Señor San Isidro Labrador, en recuerdo de la devoción heredada de sus mayores hacia este Santo que se daba en su pueblo natal y barrio de Zokita; el 10 de octubre de ese mismo año funda en esa capilla de "Monte Grande" la tercera capellanía de misas por su alma. 

En 1726 decide la construcción de una iglesia dedicada a San Nicolás de Bari y antes de concluirla le sorprende la muerte; siendo su yerno D. Francisco de Araujo quién concluyo la obra.

La ermita de Pago Grande fue varias veces modificada, pasando a aumentar de tamaño, dándose el hecho de que en su contorno se irá formando un pequeño pueblo que con el paso de los años se constituirá en una importante urbe: La Ciudad de San Isidro cabecera del partido del mismo nombre de la provincia de Buenos Aires argentino.

Cabe reseñar que con la denominación Domingo de Acasusso, existe una calle, una estación ferroviaria, un aeródromo y un club de fútbol, perpetuando su memoria en esta ciudad que cuenta con unos 50.000 habitantes en la actualidad.


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