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Comportamiento del río Cadagua

publicado a la‎(s)‎ 30 jul. 2015 3:43 por Gazte Zentroa   [ actualizado el 30 jul. 2015 3:54 ]
Las recientes inundaciones de los días 30 y 31 de enero de 2015 en Zalla mostraron, una vez más, su devastador comportamiento según consta registrado documentalmente mediante actas de Ayuntamiento, expedientes, instancias, valoraciones de daños, damnificados/as, subvenciones, etc. en el dilatado historial conocido desde 1662 a la actualidad, dando cumplida cuenta por sus "avenidas de las aguas".

La formación de la llanada aluvial del Valle de Salcedo ha podido ser consecuencia de la periodicidad milenaria de las inundaciones fluviales. Antaño, el río Cadagua estaba denominado *Cadecum y posteriormente Salcedón. Se asocia a "caño, cauce o caudal de agua"; de poca longitud (aprox. 75 km.) y generalmente escaso caudal, traviesa el municipio de oeste a este, vertiendo sus aguas al mar Cantábrico. Vertebrador de los pueblos asentados en sus riberas, sus aguas llenas de energía han movido las ruedas de molinos y aceñas, martinetes, ferrerías, turbinas eléctricas, fábricas, siderúrgicas, textiles y papeleras, posibilitando la actividad productiva de las comunidades que los habitan. De vital importancia industrial para nuestro pueblo, también ha permitido realizar el tradicional cultivo de las tierras de labor y la crianza ganadera intensiva, en otro tiempo mucho más floreciente.

Hasta finales del siglo XIX no se va a hablar con regularidad del Cadagua en el tramo correspondiente a Zalla, sino de "Río Mayor" (La Herrera - Bolunburu - Ibarra - El Charco - Lusa - Oreña - Aranguren) y "Río Menor"derivación del Cadagua (a modo de efluente) a la altura de la estacadapresa de San Pedro Zarikete para discurrir por entre huertas y llegar al centro urbano, pasar por debajo del denominado "puente de Zalla", recibir el agua del arroyo de Otxaran y desaguar a la altura del pozo de Lusa. Este río debió de ser canalizado (no natural), especialmente para recoger los desechos de las viviendas existentes en el incipiente núcleo urbano y evacuarlas al río Mayor.

El Cadagua, con sus afluentes, arroyos y regatillos, ha dejado notar sus aguas turbulentas, causando daños a las poblaciones y a la infraestructura económica del concejo. A la vez que destruía, deterioraba o arrastraba los puentes, pontones, puentecillos/as, generalmente de madera y los menos de labra de piedra: Zalla, El Charco, El Corrillo, Hospital, Salciaga, Lusa, Molinillo, Ligueti, Zariquete, Ybarra, Aranguren, Ojíbar, Oreña, Arechaga, Bortedo, Villanueva, Sollano, Allendelagua, Ysequilla, Ocharan, La Llana, Ahedo, Rétola, Castillo la Piedra, Palacio, Camino de Somovalle, Terreros, La Herrera o La Mella. Llevándose artilugios de contención de derroñadas, como estacadas de castaños o robles y paredones. También dejando intransitables calzadas y caminos. 


Analizando la problemática y las consecuencias ocasionadas por todas las riadas habidas hasta hoy, suponemos que el proceso del crecimiento urbano de Zalla no siempre ha sido lo más racional ni acertado respecto al medio fluvial.

* El viajero centroeuropeo Barón León de Rosmithal relata: "...un río llamado Cadecum (Cadagua)… entre Divaium (posiblemente Bilbao) y Valmaseda…" "...vadeamos diecisiete veces este río..." (1467).

Las inundaciones y desbordamientos del río Cadagua a lo largo de estos siglos nos pueden dar idea de los esfuerzos por paliar las consecuencias de los destrozos ocasionados. Para ello se ensanchan cauces, se hacen zanjas, se refuerzan las márgenes, se construyen muros, se realizan estacadas, se mejoran las presas, se intenta que no cambie el curso del río por el depósito de materiales, se refuerzan puentes o se construyen otros nuevos, se limpian riberas y se draga.


Sin olvidar otras riadas menos documentadas, tenemos datos de importantes crecidas en los años 1698, 1858, 1914, 1930, 1950, 1953, 1959, 1961, 1963, 1977, 1980, 1983, 1988, 1996 y 2015. En todas ellas, los daños y perjuicios ocasionados a las personas y los bienes fueron de gran importancia. Los damnificados necesitaron ayuda en forma de solidaridad; subvenciones o financiación institucional para paliar los desastres ocurridos. Un sucinto repaso por algunos casos concretos nos permite acercarnos un poco a la experiencia vivida:

23 de junio de 1679. El Ayuntamiento decreta "una prozesión rogativa al Señor San Antonio de Padua / de la hermita del señor San Pedro de Zariqueti deste qonzexo / para que sirva interzeder delante de du divina agestad / mejorar dichos temporales… para que asistan a dicha prozesión una / persona de cada casa so pena de dos rreales / a cada uno que faltase para la iluminaria de dicha / hermita".

21 de diciembre de 1713. El Alcalde da cuenta de que los puentes del Charco, Ybarra y la Herrera se han caído y que los vecinos se han quedado incomunicados y no pueden recibir la administración de los sacramentos "... y pueden seguirse grabes daños por ser el río caudaloso…".


1813. Se produce un pleito contra el Ayuntamiento de Zalla por "alteración del curso regular de las aguas del río", debido a que ha cambiado de madre o albeo hacia la derecha, y éste intenta reorientar el curso hacia la izquierda, sacándole del nuevo albero.

1852. Arreglo de las estacas del barrio de Lusa y Aranguren en el río Mayor. 

3 de mayo de 1895. D. Francisco Loizaga pide al ayuntamiento autorización para construir un muro de contención: "que en el sitio de Aranguren de esta jurisdicción está construyendo una casa de nueva planta. Que para defenderla del río Cadagua en sus grandes avenidas, a cuya proximidad se encuentra…".

1914. El cuerpo de miñones a la Diputación dirige un oficio comunicándole el desbordamiento del río Cadagua en Zalla, debido a las lluvias torrenciales, y los daños subsiguientes.

1959. Defensa contra los desbordamientos del regato que baja de Otxaran. "Ha llovido tanto que el Cadagua desbordó sus aguas … ha arrastrado tal cantidad de piedras su impetuosa corriente que el pozo de Lusa se ha llenado de una montaña de pedruscos".

2015. El desbordamiento del Cadagua inunda viviendas, locales comerciales, garajes y tierras, con especial incidencia en Mimetiz y en el núcleo de Aranguren.
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