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ERMITAS

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2015 4:44 por Gazte Zentroa   [ actualizado el 22 feb. 2016 8:50 ]
SAN PANTALEÓN

Templo del siglo XVIII emplazado en un altozano en el barrio Gallardi, aunque la primitiva ermita estaba en el barrio Aretxaga; donde nace la leyenda de Lucía "La Bruja".Con unas dimensiones de 17,50m. x 7,50 m. cuenta con una puerta en arco de medio punto, ábside trapezoidal y pórtico. La imagen de piedra del santo, de unos 200 kg. y 80 cm. de altura, era antaño una figura
policromada.

Advocación dedicada a este mártir y médico del siglo III, oriundo de Nicomedia (situada en la actual Turquía) y cuyo nombre significa "el que se compadece de todos". El 27 de julio, día de su festividad, sigue siendo tradición ponerse el sombrero para quitar el dolor de cabeza bajo la siguiente invocación: "danos por tu amor la salud que te pedimos".

SAN PEDRO ZARIKETE



Templo del siglo XVI con vestigios arqueológicos muy anteriores. Cuenta con una talla románica policromada en madera de cerezo del siglo XII representando al Santo. Consta de una planta rectangular de 16,75 m. x 12,40 m. con pórtico y casa adosada de la serora o sacristana.

La ermita está situada en el barrio al que da nombre y dedicada al primero de los doce apóstoles y primer Papa de la
Iglesia Católica. En su advocación de San Pedro "advincula" (liberado de las cadenas), es considerado Santo protector contra los espíritus malignos ("desembrujamiento" y "mal de ojo"). Es costumbre proceder a la lectura de los evangelios y la
bendición de los niños. Se volvió tradición colocar una "cartilla" del Santo en las puertas de los caseríos o a la cabecera de los enfermos por su virtud protectora.

El 1 de agosto, día de su festividad, devotos y peregrinos acudían a este pequeño santuario a las misas y la celebración de una romería popular.

SAN ISIDRO LABRADOR


Emplazada en el barrio Zokita, es de planta rectangular de 9,75 m. x 6,30m. Se ha restaurado recientemente y tiene muros de mampostería, cubierta a dos aguas, espadaña de un vano con campana y rematada por cruz de piedra, puerta adintelada, una aspillera en la fachada principal, esquineros de sillería. La jamba derecha tiene un bajorrelieve de una cruz con peana, voladizo a modo de pórtico.

Este santo campesino nació en Madrid y se le atribuyen cinco milagros y la leyenda según la que al dejar el trabajo para rezar, un ángel se hacía cargo de la yunta de bueyes (de ahí la popular imagen de su Representación).

El 15 de mayo se conmemora su festividad con misa y procesión en su campa. Antiguamente se sacaba en rogativa pidiendo que lloviera.

SANTA MARÍA MAGDALENA Y SAN ANTONIO


Situada en el barrio La Magdalena, junto el camino que sube al monte Ubieta. Se trata de una construcción del siglo XVIII en estilo popular rural. De planta rectangular de 13,20 m. x 9 m., muros de mampostería vista, esquineros de sillería, espadaña con campana y rematada con cruz de cemento, puerta adintelada y pórtico reformado. En su interior existe un retablo de tres calles que cuenta con otras cuatro imágenes: Cristo Crucificado, San Roque, San José y la Virgen del Buen Suceso.

El 17 de enero se celebra la festividad de San Antonio Abad (maestro de anacoretas del Antiguo Egipto en el siglo III), protector del ganado y de los animales domésticos.

El 22 de julio tiene lugar la fiesta de Santa Mª Magdalena o de Magdala (siglo I, ciudad a orillas del lago Tiberiades), considerada en la tradición cristiana occidental como la mujer pecadora que ungió los pies a Cristo. Existe otra versión según la cual tuvo el privilegio de ser la primera persona al que se apareció El Resucitado.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


La advocación a esta Virgen en Zalla viene de antiguo y, aunque con el paso de los años dejó de tener celebración, la comunidad vecinal que se asentó en las 100 nuevas viviendas del "solar" terminadas de construir y habitadas en 1958, tomaron en consideración esta religiosa tradición, poniendo su nombre al barrio.

La pequeña capilla de unos 8 m2, cubierta a dos aguas, puerta de madera de medio punto con sencilla rejería, pequeña cruz exterior y campanita bajo alero, posee en su interior una bonita imagen de Nuestra Señora, flanqueada con otras dos figuras dedicadas al Sagrado Corazón y a San Antonio de Padua.

La festividad se celebra el 16 de julio con gran alborozo y alegría de los presentes, organizando los moradores del barrio unos estupendos festejos muy variados y populares.

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE


Emplazada en un promontorio de "la finca del Tepeyac" y un poco más adelantada del depósito de aguas que hubo con anterioridad (en la que figuraba un mural con la advocación a esta Virgen), se alza esta pequeña construcción religiosa erigida en el año 1999.

Cercana a ella existe un retoño del árbol de Gernika, plantado hacia 1960 por D. José Jauregui; ambos ermita
y roble constituyen una unidad de alto sentido simbólico para los lugareños y todos cuantos aman su verdadero significado.

Pequeño edificio en armonía con el medio natural, concebido a escala humana, sencillo y escaso de materiales. Cubierta a un agua y 43 m2 en planta, en realidad se proyecta como una gruta envolvente y protectora de la imagen de Nuestra Señora Guadalupana; la luz se filtra en el encuentro del muro pétreo. 

La cruz en altura se muestra como referencia muy visible en derredor; la sección del edificio invita al recogimiento, a la vez que el blanco rústico de sus paredes se integra con la cubierta verde y su muro hastial de piedra preexistente.

SAN ANTONIO DE PADUA Y LA ASUNCIÓN


Edificada en el lugar de la Mella (Bº de La Herrera), formaba parte de las posesiones del Mayorazgo de Urrutia, junto con su palacio (situado enfrente), ferrerías y molinos. Diseñada en clave de cultura barroca, data de finales del s. XVII; es de una nave (planta rectangular de 11 x 9 metros) y bóveda de crucería gótica. Construida en mampuesto, excepto la grandiosa portada y los estribos- cantoneras de las cuatro esquinas, que son sillares de arenisca.

Destaca en la fachada principal: espadaña de un vano con campana, imagen en piedra de la Virgen de la Asunción y un enorme escudo del linaje. El acceso es abierto en arco de medio punto, protegido por una gran verja de hierro forjado. Destacar en su interior: un pequeño ábside (en el que estuvo un retablo con la imagen del santo titular), sacristía, cenotafio y tres sepulturas. 

El 13 de junio se celebraba su festividad.

LA FLOR


Situada en un paraje natural de Otxaran (entre La Barga y Ahedo), está dedicada a nuestra Señora la Virgen de la Flor, cuya festividad se suele celebrar el último domingo de mayo.

Es sucesora de otra anterior desplomada por ruina, que se la conocía como ermita de San Juan de la Hormaza; pasará con el tiempo a denominarse "de la Flor" (talla en madera policromada del s. XVI, en la que la Virgen sostiene al Niño en el brazo izquierdo y en su mano derecha una flor).

A este templo porticado se accede por una larga escalinata; su planta poligonal mide de máximo 5,90 x 6,50 m.; paramentos de ladrillo visto, vidriera, verja con puerta acristalada, espadaña en piedra con campanita y remate en Cruz.

En su interior hay un bonito retablo con la escultura en madera de la Virgen; tablas de San Juan y Santiago peregrino, principalmente; en la parte superior la pintura de un Calvario.

Construida de nueva planta por su benefactor, fue inaugurada el año de 1980.


SANTA ANA



La fundación de este pequeño templo data de 1610. De planta rectangular de 15,10 m x 8,50 m, tiene muros de mampostería con piedras de sillería en sus esquineros; cubierta a dos aguas, espadaña de un vano con campana y cruz también de piedra como significativo remate. Su puerta de acceso es en arco de medio punto bajo pórtico frontal sostenido por cuatro vigas.

Aquí se ha venido venerando la imagen de Santa Ana –madre de la Virgen María- especialmente en su festividad del día 26 de julio, con misa y romería del barrio.

Situada entre el río Cadagua y la antigua Calzada, forma una unidad de interés patrimonial junto con la Casa-torre y los importantes vestigios de la ferrería existente. El enclave en su totalidad es idóneo para disfrutar plenamente de la naturaleza, al que habría de añadirle la contemplación del lugar desde las alturas del cercano y estratégico Castro "El Cerco" de Bolunburu.

ERMITAS DESAPARECIDAS

La religiosidad popular y sus tradiciones festivas adquirían expresión en estos pequeños templos diseminados por el paisaje. En el caso de Zalla, se tiene constancia de tres ermitas que desaparecieron tal vez por estar mal atendidas, decrecer el culto, su consiguiente deterioro o definitiva ruina y demolición.

San Juan de la Hormaza o de la Flor
Situada a unos 2,5 Km del centro del pueblo en una ladera del barrio de La Barga junto a la carretera de Güeñes a Malabrigo. Los naturales del lugar la conocían también con el nombre de Nuestra Señora de la Flor, en referencia a la veneración de su imagen del s. XVI en la que la Virgen María sostiene al Niño Jesús en un brazo y en la otra mano figura portando una flor. Data de 1767 la primera mención escrita de esta ermita en la que se hacía romería, misas y rogativas. Sabemos que en 1926 sólo quedaban muros derruidos y vestigios de este edificio.

San Nicolás de Posaduero
Se encontraba en el barrio de Malabrigo, junto a la antigua calzada romana que desde Herrera de Pisuerga (Palencia) comunicaba con Castro Urdiales. Se cita a esta ermita en 1767, 1779 y 1785 en el libro de fábrica de la parroquia de San Miguel. Al parecer, con las piedras de su derribo se levantó en ese mismo lugar una cabaña para ganado. Actualmente sólo queda el solar y enfrente el artesano rótulo "San Nicolás" en un caserío que evoca su nombre.

San Pantaleón de Arechaga
En la finca la Cascajera, sitio denominado El Campillo se asentaba este primitivo santuario construido a base de piedras de río y argamasa de arcilla. Contó con sucesivos beatos y beatas al cuidado de la misma. Cuenta la leyenda que Lucía (una de estas beatas con artes adivinatorias) fue declarada bruja por la Inquisición y quemada en la campa del lugar. Debido a las riadas producidas por el Cadagua, quedó deteriorada; de hecho, en su libro de cuentas del año 1760 se dejaba entrever que la ermita estaba en malas condiciones y apuntalada porque amenazaba ruina. Una vez desaparecida, el 27 de julio de 1766 se inauguró la
nueva ermita en su emplazamiento de Revilla-Gallardi.

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